Mesa de Debate del I Congreso Jaén Educa


 

 

I CONGRESO JAÉN EDUCA 2018: LA IMPORTANCIA DEL PROFESORADO EN LA CALIDAD EDUCATIVA

Jaén 9 y 10 de noviembre de 2018

 

 MESA REDONDA: “Formación inicial, sistemas de acceso a la función docente y formación permanente” 

Carmen Láinez Casañas

Maestra de Educación Infantil

Presidenta de la Asociación para la Mejora de la Enseñanza y el Aprendizaje Hilos para Educar

 

  1. ¿Es el profesorado un factor determinante en la calidad educativa? 

“Todos somos responsables de la educación de los niños que se crían en nuestro grupo social (…) y todos, cada uno desde su puesto en la sociedad, debe retomar su papel y enseñar a vivir”

José Antonio Marina

 

 

El papel del profesorado es vital, como bien dice José Antonio Marina,  es “la hora de los docentes”, de maestros y maestras comprometidos con su trabajo, con la formación, con la investigación y la innovación educativa, hasta tal punto de restar horas a su tiempo libre para reflexionar sobre lo que implica ser docente en el siglo XXI, sobre los grandes retos que nos plantea como profesionales de la educación esta “sociedad líquida”, como dice Bauman.

Desde aquí me siento un poco “conspiradora educativa”, intentando lanzar un hilo a la sociedad para invitarla a una movilización educativa que construya y ponga en valor el papel de los docentes en la sociedad del conocimiento y se una a nosotros y a nosotras aunando voluntades, porque esta calidad no depende solo de los docentes.

Quizás esta mesa ponga un poco de luz a la necesidad de trabajar unidos como sociedad, todos los sectores implicados en la educación y que hoy están aquí representados: Administración, Inspección educativa, representantes de la formación permanente y profesorado universitario. Y los que no.

Echo en falta la presencia de las familias  en esta mesa y su  papel  fundamental desde la  corresponsabilidad, junto a los docentes, de la educación de sus hijos y de sus hijas y del mismo modo, sus necesidades de formación. Hoy su voz, sus incertidumbres y fortalezas son más necesarias que nunca. Así como también, la presencia de otros profesionales relacionados con el ámbito educativo o no, que puedan enriquecer el hecho educativo desde su mirada y hacer realidad la propuesta de José Antonio Marina.

  1. ¿La formación universitaria actual nos garantiza disponer de profesionales bien formados?

 

Desde mi perspectiva creo que no. Es necesario reivindicar una  profesionalización docente y eso implica una enseñanza al máximo nivel, la necesidad de contar con el alumnado mejor preparado y, en la actualidad nos encontramos con grandes dificultades para conseguirlo:

  • Por un lado, y pese a la gran profesionalidad del profesorado universitario, no contamos con un sistema de selección de un alumnado con vocación, interés o proyección docente. Todos sabemos que una gran parte de este alumnado ve en este Grado universitario una carrera poco exigente o un“ …me gustan los niños…”, o como un trampolín de acceso a otras salidas profesionales, sin tener conciencia real de toda la responsabilidad que entraña educar a la población más frágil de la sociedad, desconociendo las competencias docentes que se ponen en juego para potenciar el desarrollo de un niño, de una niña, que las familias confían en nuestras manos como su mayor tesoro, y  hacer de él  y ella ciudadanos  activos, críticos y comprometidos con la sociedad en la que habitan.
  • Por otro lado, observamos la existencia de un gran distanciamiento entre los aprendizajes teóricos y la realidad del aula, como si de mundos independientes se tratara, como si las relaciones entre universidad, administración educativa y escuela no existieran, generando grandes vacíos, provocando un gran desconocimiento entre todos los estamentos implicados en la educación y dificultando la creación de espacios de encuentro de formación, de investigación, de aprendizaje y enriquecimiento compartido. La mayoría del profesorado universitario que está formando a estos futuros docentes en Ed. infantil y Primaria están aún anclados la escuela que vivieron y existe un desconocimiento de la escuela de hoy.
  • Aprender en contra de los conocimientos adquiridos. El alumnado universitario se rige por los mismos esquemas con los que fue educado, le cuesta entender que la sociedad está cambiando y, aunque demandan el cambio en muchos aspectos sociales, lo cierto es que en el modelo de escuela se mantienen dentro de un paradigma que no concuerda con la realidad.
  • Indicar la feminización del alumnado, que llega hasta un 98%. Se sigue asociando la formación y la profesión docente con el ejercicio del cuidado, fruto del desconocimiento que tiene la sociedad en general sobre la etapa de Ed. Infantil desde el punto de vista curricular y didáctico.
  • Nuestra propuesta: generar contextos donde los estudiantes vivan que otra escuela es posible. Sabemos que son muchas las propuestas, desde diferentes universidades, que se están desarrollando para hacer realidad estos contextos de aprendizaje.
  1. ¿Es suficiente la formación pedagógica que recibe en la universidad el futuro profesorado de infantil, primaria y secundaria?

“Sólo un colectivo docente reflexivo, crítico, dotado de gran bagaje teórico y práctico puede planificar y desenvolver deliberadamente propuestas curriculares que hagan que esa vida cotidiana que tienen lugar en las instituciones escolares sea verdaderamente educativa y de interés para todos los niños y niñas.

Trabajar en esa dirección, favorece además, que estos campos de la educación infantil y Primaria resulten cada vez más fascinantes para atraer y retener a los mejores profesores y profesoras…”

Jurjo Torres

Evidentemente no es suficiente con una fuerte formación pedagógica.  ¿Cuál debería ser la mochila que proporcione ese bagaje? ¿Cómo es posible adquirirla si desde la misma universidad viven esa asincronía pedagógica de la que tanto se habla en todos los foros educativos: “En las aulas, también de la universidad, actuales docentes del siglo XX, educan con metodologías del siglo XIX a futuros docentes del siglo XXI.”?

No podemos hablar de metodologías activas desde grandes aularios con bancadas fijas al suelo.

Se necesitan mochilas que afiancen los cuatro pilares básicos que quedan recogidos en el informe de la Unesco, “La educación encierra un tesoro”:

  1. Aprender a conocer, la mayor fortaleza del sistema educativo, la transmisión de conocimientos de generación en generación que empieza ya a no ser operativa, porque los conocimientos son cambiantes, la pertinencia de los mismos está en continua discusión, y las fuentes de información también;  todo ello nos hace orientar la mirada hacia para evolucionar en este primer objetivo a la luz de las aportaciones de la ciencia hacia un aprendizaje socioconstructivo del conocimiento para poder afrontar los retos del siglo XXI.
  2. Aprender a hacer, o descubrir todas las estrategias metodológicas que se convertirán en fortaleza en un marco de investigación-acción o de la ingeniería didáctica de la que habla Y. Chevallard
  3. Aprender a vivir juntos, aprender a vivir con los demás, para poder ser modelo de convivencia para toda la sociedad.
  4. Aprender a ser, porque tenemos que saber quiénes somos como docentes y como personas. Ser docente implica ser consciente de que el alumnado “te aprehende” con tus debilidades y fortalezas, por eso es necesario cuidar, mimar nuestro propio ser para poder tejer propuestas pedagógicas que ayuden a  construir identidades fuertes, seguras y críticas en un mundo cambiante.
  1. Virtudes y defectos de la formación inicial del profesorado en España.

 

Como factor clave entendemos que tendría que haber un vínculo entre formación inicial y permanente del profesorado. Es fundamental establecer relaciones de cooperación y actuaciones conjuntas que permitan aunar miradas que incidan positivamente en las aulas. Abordar proyectos de intervención en los que el aprendizaje del alumnado sea objetivo fundamental  y el enriquecimiento de docentes y futuros docentes sea la clave para la mejora de la calidad de la enseñanza. Un vínculo en el que las aulas sean laboratorios de investigación para dar respuesta a las necesidades de nuestra sociedad.

Defectos: Principalmente la incomunicación entre etapas, esa jerarquización de la enseñanza que impone muros entre todos los implicados.

Desde los niveles más altos del sistema, se piden responsabilidades a los de abajo, hasta llegar a la Educación Infantil, una etapa educativa con identidad propia, de la que yo vengo y de la que me siento orgullosa. Los docentes de Educación infantil educamos desde el corazón del mundo y, desde él se inició una revolución silenciosa que reclama  a la escuela, entendida como institución educativa por excelencia, otros modos de ser, hacer, sentir y estar en el mundo con la mirada puesta en la infancia.

Francesco Tonucci.

“Niño se nace. Con ojos de niño 2”

Ed. Barcanova(1982)

  1. Referentes internacionales en formación inicial.

Es bueno mirar hacia el exterior, pero también poner en valor lo que tenemos en nuestro entorno más cercano, una experiencia formativa que se ha convertido en referente para nosotros como Asociación  y nos ha llevado a ser lo que somos  de la mano de Luisa Ruiz Higueras, catedrática de Didáctica de las Matemáticas en la Universidad de Jaén, quien nos ha permitido enredarnos con hilo de seda en el conocimiento matemático desde la Teoría de Situaciones Didácticas (TSD) de Guy Brousseau y en la innovación educativa a través de la lectura compartida de la ciencia y de la vida del aula para enseñarnos a diseñar intervenciones educativas de calidad y de corazón. Ella ha puesto en valor la figura y la voz del docente que trabaja en el aula, estableciendo un marco de discusión y de escucha en el que lo que se aporta desde la universidad  y desde la escuela dan como resultado un corpus completo y sin fisuras de intervenciones de calidad que van de la teoría a la práctica y viceversa

Ella nos hizo partícipes de un modelo de formación compartida:

“(…) Bajo el marco de la teoría de aprendizaje constructivista por adaptación al medio y la Teoría de  las Situaciones  Didácticas (TSD) de Guy Brousseau (1984) con la intención de proporcionar a los alumnos de la escuela infantil ocasión para la reflexión, el debate, el razonamiento, la demostración, la prueba, el error y la verdad: bases imprescindibles para la construcción significativa del conocimiento matemático”.

Una teoría donde conceptos como acción, formulación, validación, institucionalización, variables didácticas o devolución se volvieron cotidianas y nos ayudaron a entender el  complejo concepto de Ingeniería didáctica , donde  el docente ejerce un rol como creador, no ejecutor, aumentando su responsabilidad y, tal es la fuerza de esta teoría  que es recogida por diferentes investigadoras en los procesos de lectura y escritura en Iberoamérica, como Delia Lerner aplicando la TSD en la capacitación inicial, junto con la teoría de la Transposición didáctica de Y. Chevallard (1985)

Desde aquí queremos poner de manifiesto la gran dificultad para implementar estos modelos en nuestro sistema educativo, reivindicando la necesidad de poner en valor todo lo que ya hacemos bien, que es mucho, y avanzar en la búsqueda de las fortalezas de nuestro sistema  desde dentro.

  1. Propuestas de mejora.

 

Quisiera destacar el poder ilusionante que vivimos desde la asociación para la Mejora de la Enseñanza y el aprendizaje Hilos para Educar. Me gustaría poder dar voz  al profesorado universitario del Grado de Educación Infantil que forman parte de esta red, para ellos  y para ellas, estos caminos de ida y vuelta entre la teoría y las aulas de Educación Infantil son ya una realidad y  han supuesto  :

1º Una sucesión de pequeñas microrrevoluciones, que se producen cada día en las Aulas de Infantil, y  se vuelven  imprescindibles en la formación superior.

2º Permitiendo una formación desde y para el mundo que nos rodea.

3º Generando contextos democráticos en el aula en situaciones horizontales de aprendizaje.

4º  Huyendo de verdades absolutas: herramientas de sospecha.

5º Entendiendo la necesidad de una slow education: mirada, escucha y tiempo…para respetar, descubrir y analizar los procesos de aprendizaje del alumnado y generar contextos educativos de calidad y emocionalmente ricos.

Y de todo lo vivido surge la necesidad de plasmarlo en un proyecto de innovación e investigación educativa en el que estamos inmersos: Proyecto de investigación e innovación educativa: Tejiendo redes desde las aulas a la universidad. Caminando hacia un modelo de formación compartida.

Dicho proyecto nos está permitiendo poner en valor la riqueza de este modelo desarrollando algunas de las acciones que entendemos fundamentales y definitorias de nuestra asociación:

  • Un intercambio bidireccional permanente entre la teoría y la práctica educativa.
  • Multiplicar e intensificar los hilos entre nuestro alumnado de la escuela y la Universidad: aulas abiertas, libres, participativas, acogedoras.
  • La realización de talleres y actividades conjuntas en el seno de la metodología de proyectos que se diseñan, se planifican, y se implementan en las Aulas de Infantil, Primaria y Secundaria.
  • La revisión de materiales bibliográficos, recursos en la red, proyectos educativos, etc…nacionales e internacionales.
  • La posibilidad de tejer redes entre las diversas áreas universitarias (Matemáticas, Lengua, Conocimiento del entorno) hacia y desde el aprendizaje globalizado.
  • La difusión y publicación de las experiencias Universidad-Escuela entre la comunidad científica, contribuyendo con ello a incrementar la Investigación en el ámbito de la Educación Infantil.

Estamos orgullosos y positivamente asombrados de entrever que es un modelo en expansión, que las redes que hace años empezamos a tejer crecen en este sentido, que las propuestas que nacieron en nuestro seno están siendo puestas en valor porque se retoman y reconocen desde las diferentes instituciones entre las que nos movemos, en las que nos apoyamos, desde las que crecemos.

  • SISTEMAS DE ACCESO A LA FUNCIÓN DOCENTE
  1. ¿El sistema de concurso-oposición, en el que la experiencia docente previa es un factor determinante, garantiza la selección del mejor profesorado?

“El docente que accede al sistema educativo como docente debe ser un profesional cualificado, con una formación sólida, actual y adaptada a la realidad de los centros, y esa capacitación con la que accede debe entenderla en continuo cambio y revisión, y en continua actualización y adaptación a los cambios que se vienen produciendo en la sociedad.”

III Plan Andaluz de Formación permanente del profesorado

Y el sistema actual que regula dicho acceso no da respuesta a estos planteamientos: la composición al azar de los tribunales, un temario que empieza a estar obsoleto, un concurso–oposición que prima una experiencia profesional sin evaluar, una estructura que no permite poner en juego todas las competencias docentes necesarias para poder desarrollar el difícil arte de educar.

  1. Virtudes y defectos del sistema de acceso actual.

Considerar como virtud la transparencia que encierra todo el proceso pero con una estructura y diseño insuficientes para poder evaluar con profesionalidad y eficacia la competencias profesionales de los futuros docentes.

La dificultad surge al determinar qué significa ser buen docente, en  una profesión eminentemente centrada en una práctica seria y dirigida a una población en proceso de desarrollo,  y si mediante un sistema de acceso basado en contenidos (igual que en la escuela), en el que la práctica real no se contempla hasta una vez superada la fase del concurso-oposición, es lo más adecuado.

  1. Referentes internacionales en sistemas de acceso a la función docente.

 

Mi perfil docente como maestra de infantil y la responsabilidad que implica presidir Hilos para Educar en esta etapa de mi vida me  compromete y  anima a poner la mirada en diferentes  perspectivas que me dificultan investigar, analizar o reflexionar sobre estos referentes.

  1. Propuestas de mejora.

 

Creemos en la necesidad de llegar a un pacto educativo al menos en aspectos tan esenciales como los procesos de selección del profesorado y realizar un estudio serio de las propuestas recogidas por el equipo de José Antonio Marina en  el  Libro Blanco de la Educación.

Apostamos por el diseño e implementación de lo que conocemos como  “MIR” educativo, DEP (docentes en prácticas) que dé una respuesta efectiva a todas las demandas realizadas.

O quizá un plan de estudios de Grado en el que haya una gran parte teórica que sustente una  práctica de aula que favorezca la posibilidad de establecer relaciones entre el individuo y cómo construye su conocimiento, y las materias que conforman el currículum, con periodos de prácticas más amplios y más favorecedoras de la investigación-acción sobre las didácticas específicas. Una formación inicial exigente, dirigida a formar ingenieros e ingenieras en el campo educativo, en línea con Y. Chevallard,  capaces de generar contextos adecuados en los que el aprendizaje se suceda de forma natural porque se realiza vinculado a la vida. Esta exigencia en sí misma supondría ya una selección que, posiblemente, garantizara contar en las aulas con los docentes más preparados

Sería conveniente que la institución formadora se ocupara de qué pasa después con los docentes que acceden al sistema educativo, que se evaluara en su trabajo la formación recibida en la Universidad, ello sería un buen índice de medida de la calidad de la formación.

  • LA FORMACIÓN PERMANENTE DEL PROFESORADO
  1. ¿Es necesario que el profesorado se forme a lo largo de su vida?. ¿Por qué?

La complejidad de la sociedad del Siglo XXI “…demanda desarrollar en el profesorado nuevas competencias profesionales, en el marco del conocimiento pedagógico, científico y cultural revisado, para poder transmitir a los futuros ciudadanos y ciudadanas unos valores y unos modos de comportamiento democráticos, igualitarios, respetuosos de la diversidad cultural, social, del medioambiente…Y ello comporta una nueva forma de ejercer la formación y de formar al profesorado en esa compleja sociedad del futuro.” 

Francesc Imbernón

La formación debería formar parte de nuestra profesión docente; muchos la llevamos bajo la piel, somos conscientes de la responsabilidad que encierra el desempeño de nuestra profesión y la necesidad de formarnos para implementar propuestas pedagógicas de calidad ajustadas a la realidad de nuestros contextos educativos. Nos sentimos agentes de cambio en tiempos de cambio, dispuestos a afrontar los retos que la sociedad  del siglo XXI nos plantea.

  1. Formación voluntaria/obligatoria: La LEA establece que el Proyecto de Formación del Profesorado del Centro, en tanto que parte del Plan de Centro, es vinculante, sin embargo el debate de formación voluntaria/obligatoria persiste.

Tal y como queda recogido en el Plan de Formación diseñado desde el centro educativo y para el centro educativo, esa educación debe tener carácter obligatorio, en tanto en cuanto surge de un proceso de reflexión compartido en el seno del claustro donde se plantean las necesidades reales de un centro.

Según el III Plan de Formación del Profesorado, se entiende que la unidad de cambio se encuentra en los centros y que las actuaciones formativas deben girar en torno a las mismas. Sin embargo esto es difícil. Todo proceso de cambio implica un esfuerzo, salir de la zona de confort. Tal y como está establecida la normativa, la formación es más un deber moral que un deber laboral y cuenta con altas dosis de voluntarismo por parte del profesorado.

Hasta ahora hemos hecho un planteamiento formativo que obedece a las intenciones normativas; sin embargo, también es necesario ofrecer la posibilidad de dar respuesta a las demandas de formación individuales. Hay muchos docentes que son “islas en sus centros”,  ellos y ellas deben tener  la posibilidad de crecer, de contactar con otros docentes con sus mismos intereses, de formarse de manera horizontal, de crear redes. Hilos es producto de este esquema formativo.

  1. ¿Es compatible una formación que surge desde la realidad del centro (por la que se apuesta en la normativa) con ofertas externas a dicha realidad?

Decimos que nuestro alumnado es diverso, como también lo son los docentes que compartimos un mismo centro educativo, los propios centros entre sí y las comunidades en las que están inmersos.

Nuestras distintas “Zonas de Desarrollo Potencial” de las que hablaba Vygostky, demandan propuestas formativas que supongan un reto para cada uno de nosotros, para cada una de nosotras, que nos lleven a la mejora continua de nuestra práctica docente.

Desde la red de formación se propone a los centros un abanico de  líneas formativas concretas, ligado a planes y programas o a los grandes retos que se plantean desde la comunidad internacional. Vienen impuestas muchas veces desde fuera y no surgen de las necesidades reales de los docentes a las que va dirigido, lo que  dificulta que dichas actividades formativas lleven asociado un cambio metodológico en las aulas, limitándose a proporcionar un enriquecimiento de las competencias docentes a nivel personal.

Compatibilizar la dualidad entre estrategias formativas que propicien la transformación de los centros educativos en entornos colaborativos de aprendizaje y formación con la participación  de todos los miembros de la comunidad educativa, junto con una oferta de acciones formativas dirigidas a los diferentes perfiles docentes que faciliten las competencias específicas del profesorado a nivel individual sería el gran reto.

  1. ¿Debería la Administración Educativa ser más exigente con la mejora del profesorado?

¿Exigir la mejora del profesorado? Una propuesta que lleva implícita una gran complejidad y, de manera inconsciente, invita a pensar en una  evaluación externa sancionadora cuando lo que necesitamos es  evolucionar hacia un modelo  tan alejado de esta como es la investigación de los procesos de enseñanza- aprendizaje  que nos propone  Miguel Ángel Santos Guerra.

Recuperar el modelo de investigación –acción que genera procesos de reflexión compartida, como he indicado antes al hablar de la formación inicial del profesorado, donde el error es fuente de aprendizaje, de reflexión, de planificación de nuevas propuestas de actuación en un proceso de mejora continua.

Posiblemente esta reflexión implique una evaluación externa del profesorado pero, en este caso, tendría un marcado carácter formativo, con amplios espacios que hoy no existen para hacer valer paralelamente a la inspección y la administración la voz del profesorado, su criterio, su conocimiento de primera mano de la realidad educativa, su experiencia real en el aula, sus aportaciones;  todo ello podría permitirnos conocer realmente cuál es la situación en la que nos encontramos como punto de partida para continuar creciendo como docentes.

  1. ¿Está el profesorado en su conjunto implicado en su mejor permanente?

No, muchos de ellos ni siquiera sienten esa necesidad, y para quienes nos planteamos esa necesidad de formación necesitaríamos encontrar el vínculo que nos permitiera, desde diferentes trayectorias formativas, desde diferentes necesidades acordes con las fortalezas de cada docente, reencontrarnos con la ilusión, con las ganas de no dejar nunca de aprender, de sentir cómo paso a paso, la formación enriquece nuestras competencias profesionales y mejora nuestras prácticas educativas.

Siendo un poco optimista, pienso que vamos caminando, evolucionando. Cada vez se evidencian más los docentes que se cuestionan sus prácticas de aula. Debemos tender a la formación como una necesidad intrínseca, moral, consciente, para que redunde en la sociedad del futuro; pero nos queda mucho que caminar.

  1. En el caso de que los hubiera, ¿quiénes son los enemigos de la formación permanente y por qué?

Durante los últimos años la sociedad ha colocado tantas responsabilidades en la escuela que los docentes no podemos avanzar más, generándose entre el profesorado una pérdida de ilusión, sentimientos de frustración, sensación de no poder, cansancio por el voluntarismo que preside nuestra formación e implicación profesional, para el que no encontramos recompensas como por ejemplo una carrera profesional; antes al contrario, a veces nos sentimos desamparados o cuestionados en nuestros centros o en nuestras comunidades. Ahogados por una burocracia sin fin, mal considerados a nivel social, sólo se miran nuestras vacaciones y no el tiempo que dedicamos cada día a nuestro trabajo fuera de él, junto con  esa preocupación que te acompaña a casa por hacerlo cada vez mejor , por ese alumnado con dificultades al que sabes que tienes que llegar pero no encuentras cómo…Y surge la formación como esa luz al final del túnel, pero:

  • Fuera del horario docente,
  • Implicando a veces un desembolso económico que corre a cargo de los profesionales que acuden a formarse.
  • En algunos casos, con dificultades para implementar lo aprendido en las aulas si se trata de docentes innovadores en centros con una trayectoria inmovilista, …
  • O no responde a las necesidades formativas de docentes con una larga trayectoria formativa que sienten que sus buenas prácticas implican más trabajo, más tiempo dedicado a su vida laboral en pos de su tiempo de ocio y descanso.
  • Con inestabilidad de las plantillas que impide un seguimiento de dicha formación cuando el centro se convierte en motor de la innovación de toda la comunidad educativa.

Y a pesar de eso… ¡Aquí estamos!

  1. Virtudes y defectos del sistema de formación andaluz.

Es importante destacar el diseño de unos planes y programas cada vez más ajustados a las necesidades reales del profesorado, que parten de la mirada de docentes con una trayectoria formativa bien cimentada y que van acompañados de unas buenas prácticas que suponen un modelaje para el resto.

Es muy positiva la existencia de redes profesionales vinculadas a los planes y programas que propicien el intercambio entre docentes, y les inviten a abrir las ventanas de sus aulas para compartir toda la vida que surge desde ellas favorece por una parte el “contagio positivo” por modelaje entre los profesionales implicados en las redes y quienes entran en contacto con la misma, así como la perpetuación en el tiempo de las prácticas y modelos que van siendo establecidos como  “buenas prácticas”.

Sin embargo en tanto la formación no sea reconocida desde la Administración educativa como parte de la práctica profesional, y por lo tanto, vinculada al horario laboral, la formación dependerá de la ilusión y compromiso personal de cada docente y no se generalizará como sería deseable.

  1. Referentes internacionales en formación permanente.

Lo dejo en manos de los expertos

  1. Propuestas de mejora.

Recoger la posibilidad de  crear equipos estables que compartan una misma mirada de la infancia y adolescencia desde metodologías activas, participativas y vinculadas a la sociedad del conocimiento.

Y caminar para convertir los centros educativos, las universidades y los centros del profesorado, en lugares abiertos, dinámicos y donde la formación inicial y  permanente encuentra un lugar privilegiado para  el debate, la autocrítica y la reflexión compartida.

Un  proceso colaborativo y horizontal entre docentes de diferentes perfiles, entre equipos de investigadores, agentes sociales y culturales, que permita generar nuevos modos de mirar, de registrar y de indagar en el campo de la formación del profesorado, para generar ingenierías didácticas que favorezcan la construcción de  conocimientos científicos y culturales y la mejora de la calidad de las intervenciones educativas en las aulas de Educación Infantil, Primaria y Secundaria y la Universidad.

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas puede cambiar el mundo” desde la EDUCACIÓN.

Eduardo Galeano.

 

Referencias bibliográficas

 

Despertar al diplodocus. Una conspiración educativa para transformar la escuela… y todo lo demás. José Antonio Marina. Barcelona 2015. Ed. Ariel

El curriculum oculto. Jurjo Torres 1991 Ed. Morata

Investigación y desarrollo del curriculum. L. Stenhouse. Madrid 1986 Ed. Morata

Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario. Delia Lerner. Mexico 2001 Ed. Fondo de cultura económica.

Construir, jugar y compartir. Un enfoque constructivista de las matemáticas en Educación Infantil. Aguilar, B. Ciudad, A. Láinez, M. y Tobaruela, A. Jaén 2010 Ed. Enfoques educativos

III Plan Andaluz de Formación permanente del profesorado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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