Familias hilanderas


“Lo importante es no dejar de hacer preguntas…

no perder jamás la bendita curiosidad”

Albert Einstein

 

¿Quiénes somos las familias hilanderas?, somos un grupo de padres y madres que andamos de la mano, “atados” con ese hilo rojo que nos “enreda” ante un proyecto común. Una experiencia que no se puede contar si no es desde el corazón, experiencia de vida, VITAL.

 

La mayoría de nosotros conocimos este mundo cuando nuestros hijos e hijas comenzaron la Educación Infantil. Nos encontramos con un planteamiento de enseñanza que, en principio, pese a resultar desconcertante, era bastante atractivo. Éste era lo más opuesto a la idea de educación que cualquiera de nosotros podíamos conocer. Después de la primera reunión, la idea que sacamos era que nuestros niños no iban a tener libros de texto y que no los iban a enseñar a leer y escribir, nos argumentaban que aprenderían ellos solos…

 

Pero nada más lejos de la realidad, no sabíamos dónde nos estábamos metiendo… Estas “seños” comenzaron a complicarnos mucho, pero que mucho nuestras vidas. Pero no sabemos cómo, qué pócima secreta utilizaron, que todo, como por arte de magia, comenzó a fluir. Ese hilo del que tanto hablamos, empezó a enredarnos, padres, madres, hijos, hijas, maestras, hasta  abuelos y abuelas… Generándose un ambiente mágico, especial, que a todos nos ha marcado de por vida. Porque desde el minuto uno las puertas del aula han estado abiertas a todo aquel que quisiera participar en las actividades del aula, a aportar ideas, a colaborar activamente, a aprender, a disfrutar, a soñar, a reír, a llorar… En todo momento se nos ha insistido, se nos ha demostrado, hemos sentido y comprendido que las familias somos parte activa y fundamental de este viaje…

 

Como familias hilanderas, mucho más allá del anecdotario que os podríamos contar, el gran logro del Constructivismo, de la Enseñanza por Proyectos, es que “construye” hombres y mujeres libres. Libres de pensamiento, con un pensamiento crítico. Nuestros hijos e hijas van descubriendo el mundo por sí mismos, desarrollando una actitud crítica ante la vida, ante lo desconocido y ante lo que hay por conocer… Desarrollando su curiosidad, sus ganas de aprender… La escuela se abre a la vida…

 

Nos resistimos a aceptar que nuestros hijos crezcan dentro de un molde, respondiendo a un mismo patrón, creemos que deben ser únicos e irrepetibles. Porque consideramos que el futuro son los niños y niñas de hoy, que en definitiva, serán los hombres y mujeres del mañana

 

“El propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí misma.

El otro concepto de la educación es adoctrinamiento”

 

Noam Chomsky

 

Aparte del sistema de aprendizaje de la lectura y de la escritura, y de muchos aspectos más; para nosotros casi lo más importante de esta experiencia es el trabajo con las emociones, con las suyas y las de los demás, ya que han aprendido a identificarlas, a verbalizarlas… Han aprendido lo que es el respeto, además en palabras mayúsculas, hacia los demás, en el turno de palabra, hacia el trabajo de los demás, al medio ambiente, al patrimonio, a la cultura, al ser humano. Han aprendido a ser solidarios, ayudándose unos a los otros, respetando las diferencias de opinión, religión, sexo, color de piel…

 

Y, ¿por qué formamos parte de “Hilos para Educar”?, porque consideramos que esta aventura que hemos vivido en Infantil no es una utopía, funciona, ya que lo hemos vivido en primera persona. Al pasar nuestros hijos e hijas a Primaria, hemos vuelto a otro tipo de educación, más tradicional, hemos vuelto a la cruda realidad de un sistema que consideramos obsoleto. De manera que, como familias hilanderas pretendemos que esa “magia” de Infantil no se pierda. Pretendemos acercarnos desde nuestras casas, buscando puntos de encuentro, de trabajo, de disfrute, tristemente fuera del aula, en la medida de lo posible y no con pocas dificultades, pero sí con mucha ilusión, a esa filosofía para nosotros ya de vida.

 

Y, os trasladamos nuestro sentir común, si conseguimos que nuestros nietos, los hijos de nuestros amigos, nuestros sobrinos y sobrinas, los hijos e hijas de los vecinos, cualquier niño o niña… Trabajen algún día, aunque tan sólo sea una mínima parte de lo que han hecho nuestros hijos e hijas, creemos que habremos conseguido nuestro objetivo.

 

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”

 

Eduardo Galeano

María Camacho

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